¿Cómo es el postparto tras la preeclampsia?

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Una experiencia muy dura que nunca olvidaré

Ya os conté en la entrada anterior lo que supuso para mi descubrir que tenía preeclampsia. El miedo, la incertidumbre, la falta de respuestas…. Todos y cada uno de los síntomas de esta enfermedad me llevó directa a una cesárea de urgencia en la que nació de forma prematura la pequeña Mary. En ese momento no sabía que era lo que se avecinaba, un postparto que iba a ser muy duro y en el que nada iba a ser fácil.

Como ya os conté, durante la fase de dilatación se me disparó la tensión a consecuencia de la oxitocina. Por otro lado, yo no respondía a la inducción y ninguno de los profesionales sanitarios se atrevió a presionar más el parto. James y yo también estábamos muy asustados. Como mi salud empezaba a estar comprometida decidieron iniciar los trámites para pasar a quirófano para una cesárea de urgencias. El anestesista tomó las riendas de la situación. Retiró toda las bolsas con medicación que recibía a través de la vía y con una jeringuilla cada pocos minutos me metía un nuevo chute con otra medicación para controlar la tensión, la cual seguía subiendo sin tregua.

De pronto llegó el momento en el que vi el cielo abrirse cuando me enseñaron a la pequeñísima Mary… Tuve la oportunidad de darle un beso antes de que se la llevaran. Pero tras ese instante la magia se acabó. Fue ahí cuando empezó la etapa más dura por la que debía atravesar. El postparto tras una preeclampsia que iba a ser como bien prometía, catastrófico y demoledor.

¿Cómo fue el postparto tras la preeclampsia?

En cuanto terminó todo, se llevaron a la pequeña Mery a neonatos por su bajo peso y yo me fui directa a la UCI por protocolo. Nadie me advirtió de ello. El anestesista me dijo que como todo había ido muy bien seguramente estaría únicamente unas horas ¡Mentira! Yo me hice ilusiones. Pero en cuanto me pusieron todo el cableado, monitores, oxigeno… ¡Todo el arsenal de la UCI!, la enfermera me dijo que tenía que estar como mínimo 24 horas en observación por los riesgos de las preeclampsias. ¿ 24 horas? ¿Mi niña en neonatos sin su madre? ¿Voy a estar separada de ella su primera noche? … Creerme si os digo que fue demoledor. Después de tanta lucha ese bache me hizo sentirme la mujer más desafortunada del mundo. Mi situación emocional, unida al estado hormonal de un postparto, infuyó negativamente en mis tensiones, las cuales seguían siendo incontrolables a pesar de la medicación.

Esa noche tuve que pedir que me dieran medicación para ayudarme a dormir, ya que no podía hacer otra cosa que llorar y llorar. A la mañana siguiente me hicieron nuevas pruebas. Algunos valores, salvo los hepáticos, estaban volviendo a la normalidad. Mis plaquetas volvían a subir y mis riñones parecían volver a cumplir correctamente con su función. Y, aunque las tensiones eran irregulares, pude regresar a planta. En la habitación tuve la oportunidad de coger unos segundos a mi bebé en brazos antes de que se lo volvieran a llevar a neonatos. La tuve acurrucada encima mio.  La magia de ese momento hizo que mi tensión descendiera. Pero al igual que la luz se enciende, también se apaga. Ella tuvo que irse y yo no podía moverme de mi cama. Así que como mínimo teníamos que estar otras 24 horas más separadas.

Al día siguiente pude ir al nido a visitarla. Las enfermeras nos ayudaron a que la niña pudiera engancharse al pecho aunque hubieran pasado 48 horas desde que nació. Su alimentación se basaba en biberón hasta ese momento, así que no sabía como iba a funcionar la lactancia. Gracias a su labor la niña lo cogió y fue así como iniciamos la lactancia mixta. Sentí mucha felicidad. La oxitocina me invadió de nuevo dándome paz. Cada 3 horas iba a verla hasta que de nuevo todo se truncó. La tensión volvió a dispararse hacia valores peligrosos y debía guardar reposo.




Mis visitas al nido cada vez eran más limitadas. No podía ponérmela al pecho. Me encontraba tan triste que no me sentía con ánimo de nada. Tuve una brusca subida de leche que no era capaz de solucionar. Fue tal mi agobio que llegué a plantearme abandonar la lactancia. El mundo entero se me vino arriba y todo se me hacía bola. Como apenas me la ponía al pecho mi producción de leche era muy limitada, a lo que se le unía el hecho de que las tensiones elevadas también afectan a la lactancia. Pero aún así no abandonamos. Seguí insistiendo con el pecho hasta el final. No iba a consentir que otro bache más arruinase algo con lo que siempre había anhelado desde que la vi por primera en el control ecográfico tras la betaespera.

Tratamiento preclampsiaAl quinto día pude irme a casa con un buen arsenal de pastillas para controlar la tensión, Enalapril y Trandate como refuerzo. La pequeña Mary estuvo en el hospital durante dos semanas más. Recuerdo que llevaba siempre conmigo un aparato de la tensión para poder monitorizar mis constantes de forma continua como me habían pautado. Volver a casa cada noche sin ella no era fácil. Miraba su cuna vacía y se me partía el alma. El tema de la lactancia seguía siendo ciertamente poco fructífero. No usaba bien el sacaleches. Apenas me la podía poner al pecho porque no estábamos todo el día con ella. En el momento en el que se disparaba la tensión tenía que tomarme una pastilla de refuerzo y guardar reposo… Así hasta que poco a poco todo se fue normalizando.

Por fin llegó el día en el que pudimos llevarnos a nuestro bebé a casa. Esa noche la pasé entera en vela observando a la pequeña Mary. Verla dormir a mi lado era el mejor regalo que podía tener. Esa fue mi primera noche de desvelo de tantas como iba a tener. Nuevos retos fueron llegando a partir de ese momento: pruebas para detectar posible hipoacusia por inmadurez aunditiva, continuos controles médicos por bajo peso y el bache emocional que supuso la lactancia mixta… ¡De todo esto os iré hablando poco a poco en futuras entradas!

Ginecológicamente hablando me recuperé pronto de mi cesárea. Apenas me enteré de los famosos entuertos ni del cuerperio. Los valores hepáticos que seguían alterados tras el parto a las pocas semanas volvieron a su ser. Las pruebas que me pautó el cardiologo indicaron que mi corazón no había sido afectado y mis tensiones pasados 4 meses tras el parto se normalizaron. Pude retirar la medicación y, tras un estudio genético de coagulación,por fin pude por fin dar el tema preeclampsia por cerrado.

Y ciertamente fui afortunada, porque historias como la mía hay muchas, y algunos casos resultan devastadores. Las inesperadas experiencias postparto dificultan el pleno disfrute de la recién entrenada maternidad. Pero por suerte, todo es cuestión de tiempo. Y gracias a las voces de cada una de las mujeres que han vivido experiencias como la mía, permite que nos sintamos acompañadas y comprendidas.

 

¿Cómo fue tu postparto? ¿Cómo lo llevaste?

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4 comentarios sobre “¿Cómo es el postparto tras la preeclampsia?

  • el 28 abril, 2019 a las 10:34 am
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    Lo que cuentas, es realmente duro, si un parto o una cesárea ya son duros, si encima tu recompensa que es coger a tu bebé por fin, se alargan en el tiempo mas duro se hace. Me alegro que estéis bien y que al final todo fuera bien. Muchos besos.

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    • el 28 abril, 2019 a las 7:11 pm
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      Muchas gracias por tu comprensión. La verdad es que fue muy duro, pero por suerte el tiempo pasa y se termina olvidando. Un fuerte abrazo compi bloguera.

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  • el 5 mayo, 2019 a las 9:32 am
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    No me puedo imaginar lo difícil de esta experiencia ya que con el simplemente el hecho de leerlo me ha parecido muy duro, pero me alegro muchísimo que al final todo saliera bien y que estén juntos como familia. Muchos besos

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    • el 6 mayo, 2019 a las 12:02 pm
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      Muchas gracias por tu comprensión. La verdad es que fue duro, si. Pero como dices gracias a que todo salió bien y por fin puedo disfrutar de mi tan deseada familia. Después de días como el de ayer, más feliz no puedo ser. Besos.

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