¿Cuales son los síntomas de la preclampsia?

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Claves para identificar esta enfermedad y anticiparte a ella

Este es un tema que tenía muchísimas ganas de tocar en el blog. En mi primer embarazo de pronto me di de bruces con esta enfermedad y no fue nada fácil de llevar. En mi cuerpo fui experimentando cambios que yo pensaba que eran propios del embarazo pero fue a última hora cuando me di cuenta de que eran claramente síntomas de preclampsia ¿Por qué me pasaba eso a mi? ¿Después de tanta lucha también me tocaba pasar por algo así? ¿Fueron los tratamientos de reproducción asistida quienes me llevaron a esa situación? Debido a la falta de información que existe sobre esta enfermedad, pocas respuestas tenemos aún a todas las incógnitas relacionadas con la preclampsia. Existen diversas teorías al respecto pero son solo eso, teorías.

¿Qué es la preclampsia?

La preclampsia es una complicación que únicamente aparece en embarazos humanos. Se caracteriza principalmente por un aumento significativo en la presión arterial de la gestante. Esta enfermedad puede afectar  a diversos órganos, siendo los más frecuentes el corazón, el hígado y los riñones. Esta enfermedad suele manifestarse a partir de la semana 20 del embarazo. Aunque muchos casos se dan de forma tardía hacia la semana 34, siendo estos últimos los de menor gravedad. Si no se trata, la preeclampsia puede desencadenar complicaciones graves, incluso mortales, tanto para la madre como para el bebé. En raras ocasiones, la preeclampsia se desarrolla después del parto, una enfermedad que se conoce como preeclampsia posparto.

¿Cuales son los síntomas de la preclampsia?

En mi caso, todo empezó en la semana 33 de mi primer embarazo. Ya al comienzo del embarazo mi tensión arterial fue subiendo poco a poco. En el tercer trimestre alcancé una tensión arterial de 13/9, dato al que no le di mucho valor. Pero durante los cursos de preparación al parto, mientras comentábamos dudas e impresiones con la matrona, esta me recomendó hacer una vista a urgencias. Según su criterio algo me estaba rondando. Estaba muy hinchada, había aumentado bruscamente de pesola prueba de la diabetes gestacional me salió alterada y los valores de la tensión no eran muy buenos. Esa visita a urgencias era muy importante, ya que se realiza un pequeño test para detectar la presencia de proteína en la orina (un claro indicador de preclampsia).

Aunque dicha analítica dio positivo, como los valores de la tensión eran fácilmente controlables con reposo, me fui para casa. Me mandaron otra prueba en la que debía recoger orina durante 24 horas para llevar a cabo un análisis específico de proteinuria.  Con esta prueba se detecta el valor total de la presencia de proteína en la orina. Si el valor supera a los 300 mg. de proteinuria se confirma el diagnóstico de preclampsia. El valor obtenido indica también si el estado de la enfermedad es leve o grave.

Al día siguiente, con mi botella de orina en mano, me tocó ir al centro de especialidades donde llevaba el seguimiento de mi embarazo para llevar a cabo la ecografía del tercer trimestre. Como el día anterior había estado en urgencias llevaba un informe en el que se solicitaba analizar las arterias uterinas para detectar posible falta de riego, sufrimiento fetal y mal funcionamiento placentario. Sinceramente ese día tuve mala suerte. La consulta estaba hasta arriba y la doctora, haciendo caso omiso al informe, me despachó como el que va a la pescadería en hora punta. Únicamente analizó el tamaño del bebé. Ya era suficiente con decir que era muy pequeño para su edad gestacional y que debía repetir la ecografía en dos semanas. Fue tal mi disgusto que la tensión se volvió a disparar. Por lo tanto acabé de nuevo de urgencias.

En mi nueva visita a urgencias esa noche, me confirmaron lo que sospechaba. Bebé pequeño, tensión arterial elevada, edemas por todo el cuerpo y proteinuria de 3000 mg. Era obvio, tenía Preclampsia Leve.  Esa noche quedé ingresada y activaron el protocolo por si había que inducir el parto en las horas siguientes. Me pusieron corticoides para la maduración de los pulmones del bebé, me hicieron el test de estreptococo  y estuve allí durante varios días para confirmar la evolución de la enfermedad.

La preclampsia es muy traicionera, puede cambiar en cuestión de poco tiempo y pasar a grave como si nada. En el caso de la preclampsia grave los órganos pueden llegar a fallar y desencadenar fallos orgánicos, convulsiones y la temida eclampsia. Pero como me mantuve estable y las ecografías indicaban que el bebé no estaba afectado, al quinto día me pude ir a casa con pautas de reposo y controles continuos.

A continuación tienes un interesante Preeclampsia Foundation vídeo en el que se explican los síntomas de la preclampsia:

¿Cual es el tratamiento de la preclampsia?

EL CONTROL DE LA TENSIÓN ARTERIAL ES CLAVE EN EL PROCESO

En términos de preclampsia, el tratamiento más efectivo es el parto, ya que es el propio embarazo quien está causando el mal al cuerpo de la madre. Se cree que la placenta es la causante de esta enfermedad debido a un mal funcionamiento. Pero si la salud de la madre, al igual que la del bebé no están comprometidos, lo mejor es continuar con el embarazo en la medida de lo posible. El de continuar con la gestación es que la enfermedad evolucione y desencadene en otros problemas serios como convulsiones, desprendimiento placentario, derrames y sangrado grave hasta que se reduce la presión arterial. Existen diferentes tratamientos preventivos con adiro y heparina, pero a esto dedicaré otra entrada.

En mi caso, 10 días tras el alta tuve  que hacer una nueva recogida de orina de 24 horas. Ese día tuve que saltarme mi reposo habitual y al tomarme la tensión los valores de pronto eran desorbitados. Como la tensión mínima no bajaba de 10 tuve que ir a urgencias y la ginecóloga que me atendió decidió dejarme ingresada y me pautó medicación para la tensión. Hasta ese momento era fácilmente controlable con el reposo pero había dejado de ser así. Había que terminar de recoger la orina y determinar en que estado me encontraba. Me hicieron más pruebas de urgencias, analíticas y ecografías.

A la mañana siguiente llegó el momento decisivo con la visita del doctor. Mi preclampsia había pasado a ser grave y algunos órganos estaban empezando a fallar. Así que, aunque el bebé estaba bien dentro, ya no se podía aguantar más con el embarazo. Y fue así como en semana 35 dimos por terminado mi embarazo. Había que sacar al bebé y prepararlo todo porque seguramente pasaría directamente a neonatos por su bajo peso. Habíamos ganado tiempo, eso era lo importante.

24 horas después nació la pequeña Mary tras una cesárea de urgencias. La oxitocina artificial me disparó la tensión y poco a poco el miedo nos invadió. Lo que se supone que es el momento más emotivo e intenso se convirtió (perdonarme la expresión) en una “puta mierda“.

En la fase de dilatación lloré.

Lloré cuando por protocolo yo fui directa a la UCI y la pequeña Mary a la unidad de neonatos.

Lloré por esa primera noche en la que estuvimos separadas.

Lloré cuando no podía ir a visitarla al nido porque debía guardar reposo porque mi tensión era incontrolable.

Lloré porque tenía miedo y porque esa situación me sobrepasaba.

Lloré porque no pude tenerla en casa conmigo cuando al fin me dieron el alta.

Lloré muchas veces más por las consecuencias de esta enfermedad…

¿Cuanto tiempo tardan en desaparecer los síntomas de la preclampsia?

Se supone que una vez finalizado el embarazo, se da por terminada la preclampsia. El cuerpo poco a poco vuelve a su ser. Mis comienzos en el camino de la maternidad fueron duros. Tardé un tiempo en recuperarme, ya no solo del parto, sino de la preclampsia. Aunque mi hígado y riñón se recuperaron pronto, con la tensión no fue así. Tardó cuatro meses en normalizarse con mucha medicación (Enanapril y Trandate). Por otro lado, la pequeña Mary necesitaba mucho control por el bajo peso y por la inmadurez auditiva con la que nació. Tuvieron que hacerle diversas pruebas por posible hipoacusia, pero de esto ya os hablaré en otra entrada.

Para cerrar este post, os dejo este interesante vídeo de la Fundación Preclampsia donde se pone voz y rostro a las mujeres que han vivido experiencias como la mía.

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¡Qué se entere todo el mundo!

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