Ideas para hacer más fácil la llegada del hermanito

Impactos: 5

¿Como facilitar la llegada del nuevo bebé?

Al igual que siempre supe que quería ser madre, uno de mis principales anhelos fue que la pequeña Mary tuviera un compañero de aventuras con quien crecer, vivir y aprender siempre a su lado. Darle un hermanito era primordial para nosotros. Siempre nos hizo ilusión que se llevaran pocos añitos para que las experiencias compartidas fueran las máximas posibles.

Así que una vez que supe que volvía a estar embarazada de nuevo, mi cabecita empezó a trabajar ya no solo en todas las cosas que iba a necesitar para el nuevo bebé, sino en como podíamos preparar a la pequeña Mary para que el cambio tan importante que iba a producirse en su vida no le causara estragos.

Lo primero que tuve que aceptar y que aún sigo haciéndolo, es que haga lo que haga y aunque intente anticiparme ante todos los posibles escenarios, el sufrimiento y los celos son inevitables.

¿Cómo nos sentimos ante la llegada de un nuevo bebé?

De pronto llega un nuevo miembro a la familia y esta situación no va a ser fácil para nadie. De pronto todos tenemos que reubicarnos emocionalmente hablando y encontrar nuestro lugar dentro de la familia. A mi me daba mucha penita que la pequeña Mary dejara de ser mi único centro de atención. Sabía que lo que iba a venir iba a mejorar con creces lo que tenía, pero no iba a ser lo mismo.

Hasta que no nació el pequeño James, yo no sabía lo que era ser madre de dos. Solo era la mamá de la pequeña Mary, y como sabía que ese episodio se iba a acabar no podía evitar sentir pena. A eso se le añadía la preocupación por intentar vaticinar como iba a afectar este cambio tan importante en nuestras vidas.

Ya no iba a estar solo para ella. Ya no iba a ser el foco único de todas las miradas. De pronto tendría que aprender a compartir lo más importante de su vida: su familia.

Dejar de ser madre de uno también requiere de su duelo y de su despedida. Así que procuré durante estos meses de espera centrarme en ella y en su entorno. Sabía que los cambios iba a ser complicados, que ella atravesaría también sus propias emociones cruzadas de emoción y miedo… curiosidad y celos… cariño y recelo.

Así que me propuse hacer todo lo que estuviera en mi mano para favorecer la adaptación y la transición hacia su nuevo rol de hermana mayor.

Cambios en el hogar para anticiparnos a la llegada del hermanito

Lo primero que pensé era que no quería que la pequeña Mary pensase que su hermanito iba a quitarle todo lo que consideraba suyo nada más entrar por la puerta. Bastante iba a ser con que papá y mamá ya no iban a estar solo para ella, como para que encima le quitara su silla de paseo, su trona, su cuna, etc.

Aunque la pequeña Mary nunca quiso su cuna y odiaba dormir en ella, la manteníamos montada por si por necesidad fuéramos a necesitarla. Pero tras saber que estaba embarazada decidimos quitarla porque al fin y al cabo era suya. Y como el pequeño James primero pasaría por la minicuna así nos ahorraríamos un disgusto innecesario. Por otro lado, en casa usábamos una  trona evolutiva de chicco que puede usarse desde recién nacido con la función de hamaca. Así que como preveíamos que podríamos necesitarla al nacer el nuevo bebé, la pasamos a una trona de viaje que teníamos que se podía usar como elevador en una silla normal.

El mismo ejercicio también lo aplicamos a la sillita de paseo. Como nos habían regalado una silla de paseo ligera de bastón que no nos gustaba mucho, seguíamos usando la silla del propio carro ya que resultaba muy últil para las gestiones del día a día, ya que era muy versátil y contaba con una buena cesta para las compras. Pero como había que acoplar el capazo, en cuanto llegó el verano decidimos guardar la silla y dejarle únicamente con la silla ligera de paseo. Mientras estuviera embarazada la íbamos a usar pero había que pensar en una solución para movernos con los dos niños una vez que el bebé hubiera nacido

Como la pequeña Mary iba a ser muy pequeña aún no quería que renunciara a la comodidad de una silla confortable pero que al tiempo tuviera algo propio. Valoramos hacernos con una silla gemelar, pero vimos que tal vez no sería tan útil. Para el día a día nos bastaría con un patinete con asiento y los fines de semana al estar también su padre en casa podríamos usar las dos sillas.

Nos hicimos con el patinete de la imagen y a parte tuvimos que comprar el asiento, ya que no lo venden juntos. Fue el único modelo que vimos que fuera lo bastante confortable para que no perdiera la comodidad de un buen asiento.

Para que todos estos cambios no los relacionara con la llegada del hermano empezamos a usarlo antes de que éste naciera. Acoplamos el patinete a su silla y así ella podía elegir donde sentarse. La acogida fue muy buena.

Ahora cuando es un día festivo en el que estamos tanto su padre como yo le seguimos preguntando donde prefiere sentarse. Algunas veces es la silla ligera y otras el asiento del patinete. Pero ciertamente desde nuestro punto de vista fue todo un acierto.

Poco a poco fuimos haciendo más cambios en este sentido. Pusimos el portabebés en el coche antes del nacimiento de su hermano para que se fuera acostumbrando a que ese asiento iba a estar ahí y no mamá como era la costumbre.

Modificaciones en hábitos y rutinas

Además de ir quitando algunos elementos para que no relacionara que su hermanito iba a llegar para ocupar su espacio y quitarle todas sus cosas, su trona, su silla, su cuna… ¡Ya era bastante con papá y con mamá! También pensamos en modificar algunos hábitos y rutinas para prepararnos para la llegada del nuevo bebé. Esto fue más complicado en muchos sentidos.

Ese mismo año empezó la guardería y eran muchos cambios a los que tenía que hacer frente. A eso se le unió el ingreso que tuvo por una fuerte bronquiolitis poco antes de nacer su hermano. Tuvo que estar fuera de la guardería un tiempo largo por lo que todos esos cambios estuvieron presentes en cuanto llegó el nuevo bebé a casa.

Otro de los aspectos que más nos inquietaban era el tema del sueño. A la pequeña Mary de siempre le ha costado mucho dormir. Las noches siempre eran un suplicio por lo que optamos por la vía de que durmiera conmigo en la cama. Ciertamente resultaba cómodo ya que los despertares eran muy continuados. Nosotros veíamos el tema del sueño con un enfoque madurativo por lo que no eramos partidarios de pasar las noches llorando ya que eso suponía no descansar y tener un día muy inestable a la mañana siguiente.

Nos propusimos buscar medios y alternativas para pasar a la pequeña Mary a su cuarto. Le compramos una cama nueva y como en la guardería empezaba a dormir sola queríamos probar con las siestas en su nuevo cuarto. El tiempo fue pasando y nada… Puedo deciros que seguimos en el mismo punto. La pequeña Mary sigue metida en mi cama y estos primeros meses han sido un poco locura con los dos en casa. Ahora duermo yo sola con los dos… Bueno, decir que duermo es ser muy generoso, pero lo intentamos jejeje.

La verdad es que en este sentido no fuimos muy capaces de abordarlo todo. Algunos hábitos si que pudimos modificarlos, pero rutinas tan importantes como las del sueño se han mantenido intactas y hemos tenido que ir improvisando según ha ido pasando el tiempo.

Una vez nos dijeron que hiciéramos lo que hiciéramos el sufrimiento no se lo íbamos a poder evitar, así que en ese sentido era conveniente no martillearnos tanto. Al final nos ejercemos mucha presión y eso es cierto. Los celos, las rabietas, el desconsuelo y el llanto vienen en el paquete. Todo lo que hagamos nunca será suficiente, pero nunca estará de mas hacer todo lo que esté en nuestra mano para favorecer esa transición.

Lo que si hicimos también fue intensificar el momento cuento. Nos hicimos con varios títulos que tocaban el tema del hermanito para ir haciéndola ver con historietas e ilustraciones lo que significaba el que la tripa de mamá fuera creciendo, las implicaciones de tener un bebé en casa y los sentimientos que pueden encontrarse.


LOS 7  MEJORES CUENTOS PARA PREPARAR LA LLEGADA DEL HERMANITO

¿Te preocupa como preparar a tu hijo ante la llegada de un nuevo bebé? Los cuentos pueden ser de gran utilidad. No te pierdas el catálogo que he preparado con los mejores cuentos para preparar la llegada del hermanito [Leer Más]


Por otro lado, dicen que es muy bueno implicar al niño durante el embarazo y una buena idea es llevarle a alguna ecografía. Nosotros lo intentamos pero no nos salió del todo bien ya que se puso a llorar muchísimo y su padre tuvo que llevársela fuera. Por lo tanto ya no volvimos a intentarlo.

Así que puedo deciros que llegó el momento del nacimiento y pocas cosas habían salido hacia delante según lo habíamos planeado, pero aún así habíamos improvisado sobre la marcha en base a nuestras inquietudes y deseos.

Así que llegó el momento decisivo en el que el nuevo bebé estaba a punto de llegar. Ahora tocaba pensar en como íbamos a gestionar los días del hospital y la presentación entre hermanos.

¿Cómo llevar a cabo la presentación entre hermanitos?

Esta fue la última pieza del puzzle que nos traía de cabeza. Según se iba acercando la fecha nos embargaban las dudas de si era correcto o no llevar a la pequeña Mary al hospital para conocer a su hermano. Sabíamos que para la presentación teníamos que tener presente una serie de premisas. En el blog de Alvaro Bilbao vimos una serie de directrices que nos resultaron de gran utilidad a la hora de plantearnos como podría ser ese momento.

He preparado una guía interactiva en la que puedes ver los puntos clave para una correcta presentación entre hermanos ¡Espero que sea de utilidad!

Como has podido ver que crear un clima íntimo, personal, tranquilo y positivo puede ser la clave para que la presentación sea lo más exitosa posible.

Aunque hay personas que no recomiendan el regalo material como recompensa en este momento, hay quienes han visto que este recurso ha funcionado muy bien cuando la situación empieza a irse de las manos. Por eso procuramos tener un juguete de madera muy especial preparado en la recamara por si se hacía necesario usarlo.

¿Cómo fue la presentación entre los pequeños Mary y James?

Como el ingreso de la pequeña Mary era muy reciente dudábamos si iba a ser acertado o no llevarla al hospital en el momento en el que naciera su hermano. Por otro lado, yo tenía muchas papeletas de tener una cesárea por lo que no me gustaba la idea de que fuera allí en un momento en el que yo tenía que estar en cama sin poder cogerla ni hacer mucho con ella. Por esto mismo decidimos ir improvisando sobre la marcha e ir viendo que podría ser lo mejor según se fueran dando las circunstancias.

Como el nacimiento se dió durante periodo de las vacaciones navideñas y todo estaba yendo bien recibimos el alta a los dos días, por lo que vimos que la mejor opción para reencontrarnos con la pequeña Mary sería en la intimidad de nuestro hogar.

Cuando llegamos estaba dormida. Así que me metí en la cama con ella. La abracé y esperé a que se despertara. En cuanto lo hizo empezó a darme besos y carias. Empecé a hablarle de lo mucho que la había echado de menos y al igual que le ocurrió a su personaje de cuento favorito, Lulú, mamá le había traído a un nuevo hermanito. Su reacción nos sorprendió… Empezó a llorar muchísimo y en cuanto vio a su padre entrar en la habitación con el pequeño James, se puso a gritar “¡Bebé no!”.

Ahí empezó la tarea de verdad. La volví a abrazar y seguí hablando con ella con mucha tranquilidad. Seguí los consejos para una correcta presentación entre hermanos de los que habla Alvaro Bilbao en su post 7 pasos para hacer una presentación positiva entre tu hijo recién nacido y su(s) hermanito(s). Al final recurrimos a la anécdota graciosa con el ejemplo de la caca…. En cuanto le contamos que se había hecho caca encima de su papá empezó a reírse. Poco a poco iba entrando pero vimos que seguía sin ser suficiente. Así que recurrimos a la artillería pesada.

Le dimos un juguete… Un divertido maletín de doctor que le encantó. Desde ese momento no paraba de decir que se lo había regalado el bebé. Le dejamos que lo usara un poquito con el y al rato con el bebé en brazos jugamos todos juntos al corro de la patata. Le cogió, le abrazó, le dio un besito… ¡Y trabajo hecho!

Desde ese momento empezaron los celos, las largas noches, las rabietas intensas… Pero también llegaron los mimos, los abrazos y el “Yo quiero ayudar”. Han sido momentos muy duros pero también muy gratificantes.De alguna forma quiero pensar que tan mal no lo habremos hecho.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Mary & James (@elplandemama) el

¿Vosotros como habéis llevado a cabo la presentación entre los hermanos?

Si te gusta lo que lees, compártelo en tus redes sociales.
¡Qué se entere todo el mundo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *