Pruebas para detectar posible hipoacusia en bebés

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¿Es posible que mi bebé tenga sordera?

Cuando os hable de como fue mi primer postparto tras la preeclampsia,  os mencioné que tuvimos una racha complicada debido a mis altas tensiones y al ingreso en neonatos de la pequeña Mary. A eso se le añadíó que mi hija no pasaba la prueba del oído que les hacen a los bebes para intentar detectar posible hipoacusia. Esta situación fue un poco difícil de gestionar desde el punto de vista emocional. Pensar que tal vez tu hija pequeña pudiera tener algún tipo de sordera no era fácil.

¿Qué es la hipoacusia?

Hipoacusia fue una de esas palabras que no sabes lo que significa hasta que de pronto te toca a ti darte de bruces con ella. A todos los bebés, a las pocas horas de nacer se le hace por protocolo una prueba auditiva para detectar una posible sordera. Esto es muy importante, ya que en el caso de darse una complejidad, el diagnóstico precoz es muy importante. Durante los primeros años del vida se da el desarrollo primordial del habla. El cerebro se está desarrollando y es en los primeros 6 meses de vida cuando los niños comienzan a aprender a hablar y a adquirir el lenguaje.

La hipocusia es la disminución de la sensibilidad auditiva. Puede presentarse en forma unilateral, cuando afecta a un solo oído, o ser bilateral cuando ambos oídos están afectados.

Las investigaciones relacionadas con la hipoacusia indican que los niños con pérdida de audición que reciben ayuda temprana desarrollan mejores habilidades de lenguaje que aquellos que no reciben ayuda.

La pequeña Mary no pasó su primera prueba auditiva. Nos dijeron que podía ser normal ya que muchos bebés nacen con liquido amniotico y este necesita tiempo para limpiarse. En ese caso es conveniente volver a repetir la prueba. En la mayoría de los casos, como nos pasó con James, en la segunda prueba ya aparece todo en orden. Pero eso no ocurrió con nuestra hija y no pudimos evitar a empezar a preocuparnos.

¿Qué pruebas se hacen para determinar la posible hipoacusia en niños?

Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria el cribado neonatal para la detección precoz de la hipoacusia congénita es muy importante, ya que el diagnóstico precoz es la principal ayuda en caso de existir algún tipo de sordera.  

Para detectar una posible hipoacusia en los bebés, existen dos tipos de pruebas:

1. EMISIONES OTOACÚSTICAS

Esta prueba se realiza colocando un pequeño adaptador de espuma en el conducto auditivo del bebé. El audífono emite unos sonidos y recoge las respuestas que se generan en una zona del oído interno llamada cóclea. La falta de “eco” podría indicar que el bebé tiene una pérdida de audición.

2. POTENCIALES AUDITIVOS EVOCADOS

Para la realización de esta prueba, se colocan unos sensores en la cabecita del bebé. Estos tienen la función de recoger la actividad eléctrica generada en el oído y en el cerebro en respuesta a estímulos sonoros que se emiten desde unos auriculares.

Ambas pruebas no causan ninguna molestia en el recién nacido.Suelen hacerse entra las primeras 12 y las 48 horas de vida, antes de salir de la maternidad. Lo recomendable es que el bebé esté tranquilo o dormido al tiempo que se le hace la prueba, ya que el propio movimiento puede alterar los resultados.

Este tipo de pruebas ayudan a que se pueda dar una detección precoz de posible hipoacusia en los recién nacidos. Si no se hace esta prueba, normalmente la sordera puede no detectarse hasta los dos años de edad, ya que es el momento en el que comienza el proceso del habla.

¿Qué ocurre si mi bebé no pasa la primera prueba auditiva?

Como os he comentado, la pequeña Mary no pasó su primera prueba. Según nos explicaron la máquina con la que hacen las pruebas auditivas es muy sensible y puede detectar muchos falsos positivos de sordera. Como no quieren que se les escape ningún caso de hipoacusia, los sustos son inevitables.

También nos comentaron que puede haber aún presencia de liquido amniotico. Como los oídos necesitan de un tiempo para limpiarse del todo, nos recomendaron volver al hospital en el plazo de un mes para repetirle la prueba. En esta vez resultó de nuevo fallida. Seguía sin pasarla. Entonces nos dieron una nueva cita con el otorrino infantil para que le repitiera la prueba por tercera vez y si seguía saliendo errónea darnos los siguientes pasos para proceder con ello.  

Nosotros casi todas las pruebas las hicimos a través de nuestro seguro médico para reducir los tiempos de espera. También nos ayudaron en mayor medida con la gestión emocional de la situación.

Al mes siguiente, en su tercera prueba también volvió a salir mal. El otorrino exploró a la pequeña Mary y nos comentó que no había daño físico en el tímpano ni en el nervio. Podría tratarse de una sordera congénita o simplemente de una inmadurez auditiva debida a su parto prematuro.

En ese instante me derrumbé por primera vez. Había leído casos que por sufrimiento fetal habían nacido niños con sordera. No pude evitar sentirme culpable temiendo que mi preeclampsia hubiera podido afectar a mi hija hasta tal punto de dejarla sorda. Se lo comenté al otorrino, este ni lo negó ni lo reafirmó.

Como la maquina con la que le estaban haciendo las pruebas trabajaba únicamente con una frecuencia, iba a hacerme otra allí mismo con otra máquina que trabajaba con un rango mayor de frecuencias. Con esta prueba salió que en un oído se abarcaba todo el espectro y en el otro, solo parte. Según me explicó eso quería decir que por un oído oía perfectamente pero que por lo que sea a la otra máquina le costaba detectarlo. Pero por el otro solo cogía una parte. La buena noticia es que el rango de frecuencias que no detectaba no formaban parte del habla humana. ¡Otra buena noticia!

Con los nuevos acontecimientos sentimos cierto alivio. La posibilidad de que se tratara de una inmadurez auditiva se abría camino poco a poco. En el caso de haber algo, ya solo sería una hipoacusia unilateral leve que no iba a afectarle a su desarrollo del lenguaje. No obstante quedaba por hacerle una última prueba para confirmar de forma definitiva su diagnóstico.

Otras pruebas para determinar el posible diagnostico hipoacusia

Aunque todo parecía ir por el buen camino, el doctor nos insistió en no dejar de hacer las pruebas. La plasticidad cerebral de los niños y alta sensibilidad por el entorno que nos rodea nos puede llevar a confusión. A mi me destrozaba que me dijera que no podía relajarme si veía que la pequeña Mary respondía a estímulos auditivos. Su instinto y alta sensibilidad puede hacer que detecte la frecuencia del sonido, y no el ruido en si mismo. Aunque entiendo su criterio, ya que es muy importante tener un diagnostico certero por el bien del niño, eso fastidia y mucho. Pero puedo deciros que si un niño reacciona ante un estimulo auditivo es obvio que no es sordo, pero tal vez siga habiendo una inmadurez o una sordera muy leve que debe detectarse y tratarse. 

La última prueba que le hicieron a la pequeña fue en la Unidad de Neurofisiología del Hospital. Allí le hicieron unos potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (PEATC). Aunque no se puede considerar expresamente una prueba auditiva, con estos potenciales se estudia la respuesta neuroeléctrica del sistema auditivo (desde el nervio auditivo hasta tronco encefálico) ante un estímulo sonoro. Con los resultados obtenidos de dicha prueba, un neurofisiólogo analiza los resultados en base a unas curvas. Esto permite diagnosticar diversas patologías o disfunciones del aparato auditivo y de las vías nerviosas.

Con esta última prueba dimos por finalizado este periplo con la pequeña Mary. Cuando recogimos los resultados, el otorrino pediátrico nos dio el diagnóstico definitivo de nuestro bebé…

Inmadurez Auditiva

Su tratamiento iba a consistir en tener paciencia, dar tiempo y ofrecerle muchos estímulos sonoros. ¡Ya está! ¡Se acabó la tortura! Durante esos meses de espera me informé sobre los implantes cloqueares, centros escolares con aulas con inserción social para niños con hipoacusia, y cosas de ese tipo. Fue duro la verdad, pero lo terminamos superando. Todo quedó en un susto finalmente.

Se acabaron las lágrimas, los miedos y los lamentos. Llegó el momento de disfrutar plenamente de mi maternidad bien merecida. Ya todo quedó atrás. Al poco tiempo de confirmarse el diagnóstico favorable de mi hija, empezaron a retirarme la medicación por las altas tensiones y me dieron el alta en medicina interna. Se acabó la preeclampsia y todas sus consecuencias. Carpetazo final y a celebrar que ambas estábamos sanas, juntas y felices.

¿Cómo os fue con vuestras pruebas auditivas?

¿Tuvisteis algún susto?

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¡Qué se entere todo el mundo!

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